Ideas concretas para sacar cuentas sin complicarte.
01 · COSTEAR
El producto cuesta más que su etiqueta.
Antes de fijar un precio, suma compra o materiales, mano de obra directa, embalaje, traslados y la parte variable de una entrega. Luego identifica los gastos que pagas aunque no vendas, como arriendo y servicios básicos.
Por ejemplo: una libreta de $5.000, una bolsa de $300 y traslado de $200 cuestan $5.500 por unidad antes de la comisión. Si la vendes a $10.000 sin IVA y pagas una comisión total de 2,9 %, quedan $4.210 para contribuir a tus gastos fijos y ganancias.
El margen compara tu ganancia con la venta. El recargo la compara con el costo. Con $7.000 de costo y $10.000 de venta, la diferencia es $3.000: un margen de 30 % y un recargo de 42,9 %, antes de otros cargos.
Si cobras con tarjeta, no basta con sumar el porcentaje de comisión al costo. La comisión suele depender del precio que terminas cobrando. Por eso la calculadora resuelve el precio incluyendo ese efecto.
03 · MIRAR EL IVA
Lo que cobras no siempre es ingreso tuyo.
Con la tasa general de 19 %, un precio bruto de $11.900 contiene $10.000 netos y $1.900 de IVA. Para quitar el IVA se divide por 1,19; no se resta 19 % del total.
El IVA de una compra no siempre se recupera. La herramienta permite distinguir costos con crédito completo y costos sin crédito, pero no resuelve situaciones mixtas ni determina si te corresponde ese derecho.
Parte por un nombre reconocible, un código único y un mínimo de existencias. Cuenta físicamente lo que tienes: una herramienta no detecta mermas o errores por sí sola.
Exporta un respaldo al terminar tu jornada o después de cambios importantes. Antes de cambiar de celular o borrar datos del navegador, comprueba que puedes importar ese archivo. No envíes tus respaldos en grupos públicos.